lunes 8 de junio de 2009

En una película, hace unos días, alguien decía que muchas veces te enamoras de la persona equivocada, porque sabes que esa persona tiene cosas, tiene actitudes que no te gustan, que van a ser dificiles de soportar, que va a ser una relación difícil.
Pero estás enamorada.
Y, aunque eres consciente de todo ésto tienes la ilusión, la esperanza, de que un día todo cambie, de que poco a poco él se vaya dando cuenta de que eres lo mejor que se ha podido cruzar en su vida, quisieras sentir que realmente eres única en su vida. Piensas que es posible, que solo has de luchar un poco más, aguantar un poco más dentro de las vicisitudes, demostrarle en una ocasión más qué es lo que está a punto de perder...
Pero ya me rindo
Nada va a cambiar, él no va a cambiar. Y yo, cada vez tengo menos fuerzas para mantenerme y guerrear. Me rindo. Cada vez merece menos la pena toda esta historia

domingo 7 de junio de 2009


Hace unos días me encontré con mi vecino a la salida del supermercado. Casi nos tuvieron que echar de la puerta, pues cerraban las puertas y nosotros estábamos ahí, dale que te pego al palique. Resulta que mi vecino tenía cáncer de colon. Tenía. Las últimas pruebas han dado como resultado que está limpio, y, por supuesto, me alegré enormemente por él.

No dejó de resultarme extraño pues tenía entendido que el cáncer de colon no tenía solución; de hecho una compañera de trabajo que no llegaba a los 30 años murió por su causa, así como otro compañero algo mayor y, hace poco, mi primo. Así que me alegré muchísimo por él de que se hubiera salvado de tan terrible fin. Durante la conversación me preguntó por mi familiar pues conocía su situación, así que le comenté que finalmente había fallecido...

Al rato me puse a cavilar. ¿qué puede pasar por la mente de una persona que está viviendo la suerte que otros no han tenido? ¿que recibe continuamente noticias de gente que perece con lo mismo con lo que él ha conseguido sobrevivir? Él ha sido conejillo de indias de un experimento que ha resultado salir bien mientras otros no consiguen salir adelante. Entiendo que probablemente esté dando gracias a la vida por tener la oportunidad de seguir disfrutando de ella, de sus hijos y su esposa... Yo me sentiría inmensamente afortunada